ElPaís.com/ ¿Qué es mejor: salir a correr por la mañana o quedarse durmiendo?

Nos pasamos la vida comparándonos con los cuerpos perfectos que vemos en Instagram. Lo cierto es que nos gustaría parecernos a algunos de estos hermosos y saludables desconocidos, y por ello nos arrastramos al parque más cercano (con la legaña en el ojo) para cumplir con nuestro deber de echar la carrerita mañanera. Pero, ¿y si le dijéramos que con no moverse de la cama ese rato ya estaría adelgazando?

Las buenas noticias primero: un estudio de la Universidad de Michigan relaciona dormir una hora más con la pérdida de peso de hasta siete kilos al año. ¿Cómo es posible? Según el informe, quienes no descansan lo suficiente padecen mayor ansiedad e ingieren 70 calorías adicionales al día. Y hay más.

Otro estudio, de Harvard, que analizó a más de 100.000 mujeres sanas durante un periodo de 10 años, indica que este aumento de peso no se debe exclusivamente a las visitas nocturnas a la cocina para saquear la nevera: la falta de sueño está asociada con la diabetes tipo 2. Según su autora, Yanping Li, investigadora científica en el Harvard T.H. Chan School of Public Health, esto se debe a que “la desregulación del ritmo circadiano [el ciclo diario de vigilia-sueño que opera como un reloj interno de 24 horas] hace que el cuerpo produzca un exceso de grelina, la hormona que aumenta el apetito, lo que podría ocasionar aumento de peso y una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad”.

Es decir, cuando dormimos menos pensamos peor y buscamos recompensas en la comida. De hecho, el aumento de estas señales químicas puede incrementar la parte más hedónica de la alimentación, esto es, el placer y la satisfacción que sentimos cuando comemos, especialmente en el caso de aquellos alimentos que, como los aperitivos y los dulces, tienen un alto contenido en sal, azúcares y grasas.

Por esa razón, según el autor del estudio publicado en Nature Communications, Mathew Walker, profesor de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Berkeley, “esta alteración en la función cerebral con respecto a la toma de decisiones podría explicar que quienes duermen poco tiendan al sobrepeso o la obesidad”.

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