Niños sanos serán adultos sanos

La salud de los niños es de suma importancia, esto no solamente implica la ausencia de enfermedad, sino el cuidado y la atención de su bienestar físico, mental, emocional y social durante la infancia y adolescencia que tendrá un fuerte impacto en su vida adulta; en la mayoría de las veces esto es más importante que la carga genética heredada, por ello es indispensable adquirir estilos de vida activos y saludables para lograr un desarrollo integral óptimo.

Algunas recomendaciones:
- Acudir a consulta cada mes durante el embarazo, posterior al parto los bebés también deberán acudir a una revisión mensual con el pediatra, al nacer realizarles el tamiz para la detección de enfermedades
- Niños sanos mayores de 2 años hasta la adolescencia deberán acudir por lo menos una vez al año a consulta, cualquier síntoma o manifestación extraña consultarlo con el médico
- Vacunar, siguiendo el esquema de vacunación de la Cartilla Nacional de Salud junto con las recomendaciones del pediatra
- Mantener la lactancia materna por lo menos 6 meses
- Respetar sus horarios tanto de sueño como de alimentación
- Dieta equilibrada de acuerdo a su edad, talla y peso, evitando comida procesada y dándole preferencia a los alimentos altos en fibra, proteínas, vitaminas y minerales.
- Tomar agua, evitar refrescos y bebidas azucaradas
- Empezar la higiene bucal desde antes de que le salgan los dientes
- Promover la actividad física
- Detección de defectos de la agudeza visual
- Platicar con ellos de temas como la higiene personal, prevención de accidentes, violencia familiar, sexualidad y adicciones

La Organización Mundial de la Salud tiene actualmente la campaña Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente (2016-2030) con la cual se busca:
- Sobrevivir, poniéndole fin a la mortalidad prevenible
- Prosperar, logrando la salud y el bienestar
- Transformar, ampliando los entornos propicios
Cerca de dos tercios de las muertes infantiles son prevenibles con intervenciones prácticas de bajo costo. Poner fin a las muertes infantiles prevenibles puede lograrse mejorando el acceso a profesionales cualificados de la salud durante el embarazo y en el momento del nacimiento; realizando intervenciones que salvan vidas, como la inmunización, la lactancia materna y la disponibilidad de medicamentos a precios asequibles; y aumentando el acceso al agua y al saneamiento, que actualmente están fuera del alcance de las comunidades más pobres del mundo.

Fuente:
Organización Mundial de la Salud www.who.int
Instituto del Seguro Social www.imss.gob.mx

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